viernes, 27 de abril de 2007

BILL CALLAHAN "WOKE ON A WHALEHEART" (Drag City)

Han pasado ya 12 años desde que Bill Callahan -bajo el seudónimo de smog, o (smog), como prefieran- editase su primera obra de culto Wild Love (Drag City, 1995), tras tres discos experimentales de lo-fi amateur. Desde entonces, este pequeño monstruo no ha sido capaz de editar ni un solo mal disco, ni bajar su listón los más mínimo, construyendo ladrillo a ladrillo, obra tras obra, una de las carreras más brillantes dentro del mundo cantautor americano de los últimos años, con el permiso (o sin él, no lo necesita) de su compañero de sello Will Oldham (Bonnie ‘Prince’ Billie). Curiosamente ahora nos sorprende con su primer disco firmado con su nombre. Habría que preguntarle el por qué de este cambio, si ha sido por evitar que su disco número ‘13’ saliese al mercado bajo smog, si es una forma de matizar el sutil cambio de estilo musical que afecta a este Woke on a Whaleheart… vaya usted a saber. Lo que está claro es que da igual como firme sus discos, si cambia o no de estilo o si es supersticioso, éstos nunca decepcionan.

Tras firmar posiblemente algunas de las mejores canciones de su carrera en el descarnado A River Ain’t Too Much to Love (Drag City, 2005), decide echar mano de la ayuda del ex Royal Trux Neil Michael Hargerty para dar forma a su nuevo trabajo, distinto por su carácter accesible, ameno, divertido, recordándonos aquel primer intento de fraternizar con el mundo exterior con Knock Knock (Drag City, 1999). Callahan nos brinda su personalísima interpretación del rock a través de retazos country agitado y folk sucio. Desde el principio todo encaja, ya sea gracias a los brillantes arreglos de piano y guitarra (a cargo de Hagerty) en “From the Rivers to the Oceans”, la académica “The Wheel”, esa festividad casi cómica que envuelve la envolvente “Day”, hasta desembocar en esa maravilla titulada “Diamond Dancer”, sin duda el mejor single que ha sacado en toda su carrera, gracias a la impagable aportación de Steve Bernal (sus líneas de bajo resultan históricas), Elizabeth Warren (esos riff de violín) y Dean Pugh-Flemmings, que definitivamente se sale en “Footprints” y “Sycamore” endulzando con su voz de góspel nuestros oídos.
Lo dicho, este tío es un monstruo.

LO MEJOR: Diamond Dancer, de lo mejor que se puede escuchar este año.
LO PEOR: la horrorosa portada del disco.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

estás loco o no sabes nada el arte del disco está fantastico

Grandalf el Gis dijo...

jeje, para gustos los colores.

gracias por leer el blog.
un saludo.