jueves, 1 de marzo de 2007

DO MAKE SAY THINK "YOU, YOU'RE A HISTORY IN RUST" (Constellation)

Dicen del post rock que está muerto, que pasó de moda, que resulta repetitivo… y puede que tengan razón a tenor de los últimos trabajos presentados por los representantes más destacados del movimiento. Lo cierto es que algunos dinosaurios del post-rock ya no son lo que eran. O están más preocupados por sobrevivir con cierta dignidad, conscientes de que ya dieron lo mejor de sí mismos (es el caso de gente como Mogwai, Tortoise, A Silver Mt Zion, Piano Magic, Dirty Three…) o simplemente se encuentran desaparecidos (Godspeed You! Black Emperor o Hood). La cantera que aflora tampoco parece aportar grandes cosas, resultando ser la mayoría de las veces burdas copias sin gracia de otros grupos (Explosions in the Sky sería uno de los ejemplos más significativos de clara obsesión hacia Mogwai) o bandas abandonadas al ostracismo absoluto, lejos de la comprensión de propios y extraños (Envy, Boris, Ratatat, Jesu, Six Parts Seven…la lista es interminable). Por supuesto cada cierto tiempo se edita una de esas obras que nos devuelve la esperanza y que nos revela que no es el estilo el que tiene sus horas contadas, sino algunos grupos faltos de ideas y talento. Sigur Rós dio un gran ejemplo con su bellísimo Takk (EMI,2005), o el que nos ocupa de Do Make Say Think.
El colectivo canadiense formado por Justin Small (guitarra, keys), Ohad Benchetrit (guitarra, vientos, teclados), Charles Spearin (guitar, bajo) y los percusionistas Dave Mitchell y James Payment, militante en las filas del sello Constellation e injustamente relegados a un lugar secundario en favor de los omnipotentes GY!BE y A Silver Mt Zion, debutó en 1998 con un disco homónimo de space rock, grabado en el sótano de una radio universitaria canadiense. Nadie podía imaginar entonces la excelente carrera que desarrollarían en años posteriores, hasta que entregaron su brillante segundo álbum Goodbye Enemy Airship the Landlord Is Dead (2000), donde marcarían las constantes del grupo, a saber, un post rock detallista, melódico, paisajista y con una fuerte herencia slowcore y jazzística. Más tarde llegaría & Yet & Yet (2002), obligado paso atrás, o más bien lateral, en busca de mayor riqueza sonora. DMST evolucionaba poco a poco, triunfaba la ambientación frente a los crescendos infinitos, aparecían las miniaturas electrónicas, había destellos gospel y una apuesta definitiva por los detalles y el Jazz, ahora en mayúsculas. Y todo se confirmó con Winter Hymn, Country Hymn, Secret Hymn (2003), una joya a descubrir, una obra tan imperfecta como llena de belleza cautivadora, un clásico que como los antecesores, no tuvo la merecida trascendencia por parte mayoritaria de la crítica, que no alcanzaba quizás a entender una propuesta tan personal. Esta reiterada injusticia los relegaba al mismo lugar donde descansan desde hace mucho otros muchos grupos, entre ellos Cerberus Shoal o Jaga Jazzist, a revindicar desde ya.
Pero las cosas deben cambiar con su cuarta obra, porque es simplemente sensacional. Desde el momento que suenan las primeras notas de You, You're a History in Rust, con ese tributo explícito a Laughing Stock (Verve, 1991) de Talk Talk, (el ritmo perdido de batería enmarcada en un apático piano… las lánguidas guitarras… ¿se puede comenzar mejor?) uno se da cuenta de que algo grande va a ocurrir. Sí , You, You're a History in Rust es la crónica de una victoria absoluta: la de la humildad, la del gusto por los detalles, la de la belleza, la victoria del rock. Avanza “Bound to be That Way” y te das cuenta de que este grupo es distinto, único. No hay crescendos precocinados, ni monótonas tormentas guitarreras. DMST propone antes los clichés de un estilo en descomposición, el estudio de la melodía, de los ambientes y las sensaciones, dando más relevancia a las percusiones (impresionantes, apabullantes), a los bajos potentes y constantes o a los vientos. Frente a la sensiblería barata de grupos como Explosions in the Sky, “With A living” responde con un golpe mortal al corazón, utilizando como catalizador una oda épica de Folk doliente y estremecedor, enmarcada entre las voces de los invitados Akron Family, y una parte final acústica para la historia. Desgraciadamente, para los de lágrima rápida como servidor, no es el único momento desgarrador que nos encontraremos: la bellísima nana country “A Tender History in Rust”, o el blues moribundo de “You are Awesome” son sencillamente descorazonadores. Sinceramente, mis oídos no merecen oír tanta belleza. Incluso cuando el grupo abandona el campo del post Folk pastoral, que encuentra su cúlmen en “Herstory Of Glory”, para adentrarse en los terrenos más pantanosos de post rock, en sus vaivenes ruidistas, el resultado es inapelable. "The Universe!” es una bofetada sin mano, a base de furia desbocada, a los Mogwai de Mr.Beast (aún sigo esperándolo que el señor bestia aparezca). “Executioner Blues”, el clímax del álbum y del grupo, es un viaje sin retorno por la espesura de una ola gigante de jazz oscuro, de percusiones incendiarias, bajos penetrantes y pianos martilleantes, que tras ocho minutos rompe estruendosa en la orilla. Apoteósica, sin más. Tras la tormenta, los ecos de “In Mind” nos invitan a la celebración y al descanso. Solo queda el dulce regusto a felicidad. Todo ha acabado. Han vencido.
Si quieren lo digo , creo que es el momento. Lo diré a la de 3:
A la de 1…
A la de 2… a la de 3…
Obra Maestra.

LO MEJOR: Todo
LO PEOR: Puestos a sacarle fallos…nada.