lunes, 26 de febrero de 2007

YOKO ONO "YES, I'M A WITCH" (Astralweerks)

La música es un bello arte que se puede corromper. Lo precenciamos a menudo, desgraciadamente. Cuando encendemos la radio y escuchamos una de esas cadenas que repiten una y otra vez los mismos grupos, como si quisieran lavarnos el cerebro para que nos arrojemos cuanto antes a las tiendas a comprarlos; cuando conectamos la TV y vemos el espectáculo circense que supone más de un programa tipo “escuela musical”; o cuando salen a la venta discos que tienen mucho de todo, menos música. Sin duda este disco de Yoko Ono pertenece a este último grupo. Yes, I’m a Witch es un artefacto explosivo cargado de morbo y provocación. Probablemente Ms. Ono sea uno de los personajes más odiados del mundo musical, no sólo por su carácter rancio y tosco, sino por ser la supuesta responsable de la ruptura del grupo más importante de todos los tiempos (The Beatles, por si no habías caído), o eso dicen. No es de extrañar que más de uno piense que, como mínimo, esta Dalila del S. XXI es una bruja. Pero parece, a tenor de la portada del álbum y el morro que le echa al título del mismo, que lo lleva estupendamente y no le da el más mínimo reparo en reivindicarlo recitando “Yes, I’m a witch/ i’m a bitch/ i don’t care what you say” en la canción homónima y quedarse tan ancha. Total, si ella lo dice, será verdad.

A parte de este curioso lema, el disco contiene un segundo mensaje: “Sigo siendo muy moderna”. Evidentemente, nadie va ahora a negar que Yoko Ono siempre ha sido una de las mujeres más inquietas de su generación. Musa de la vanguardia y la experimentación, siempre se caracterizó por estar en la cresta de la ola artística. Por eso, para dar forma a este recopilatorio-tributo de sus canciones más significativas a elegido (o le han elegido) todo un elenco de grupos de lo más cool del mundo independiente, no podía ser menos. Gente tan dispar como Flaming Lips, Le tigre, Anthony Hegarty (Anthony & the Johnsons), Porcupine Tree, Cat Power o Spiritualized, pones u granito de arena en esta obra. Y hasta estaría curioso el proyecto de no ser por lo forzado de la colaboración. Cada reinterpretación parece un cliché, un juego que consiste en “ver como sonaría tal grupo si cantara Yoko Ono” y no al revés. Las aportaciones de Apples in Stereo, Porcupine Tree, Polyphonic Spree o Spiritualized (por nombrar algunos) parecen parodias de ellos mismos, un esfuerzo por ejemplificar como sea el sonido que les precede, más bien que mostrar preocupación por intentar agregar algo interesante que recordar a un producto tan forzado como éste. De la quema se salvan poquitos: Cat Power (que convierte "Revelations"en una outtake de su The Greatest), Flaming Lips y su reinvención psicodélica de aquella experimentalísima “Cambridge 1969”, o Dj Spooky (el mejor, de largo) con una infecciosa revisión de soul electrónico en “Rising”. Bueno, al menos ella gana un poco de pasta que le alegre la vida, después del juicio que tuvo con su ex-chofer, acusado de extorsionarla, y nosotros ganamos un buen tema de discusión. Lo dicho: Morbo, pasta y discos compactos.

LO MEJOR: Dj Spooky y Flaming Lips se tomaron el encargo en serio.

LO PEOR: la cara que pondrá Paul McCartney cuando vea esto… ¿o eso es lo mejor también?